Soy uno de los habitantes de este planeta a los que el paso por el Parque Tayrona les ha cambiado la vida, y como muchos otros, lo considero mi lugar favorito en el mundo (aparte de mi casa).
Considero que el Parque Tayrona es un lugar único en su especie por la mezcla tan maravillosa que ofrece entre el mar, la playa, las palmeras, la selva, las montañas y creo que más allá de quién tenga los títulos de propiedad de qué pedazo de tierra, el Parque es un tesoro que tuvimos la fortuna de recibir los Colombianos y debe ser parte de nuestro Patrimonio.
Los que me conocen, saben como amo viajar y precisamente fue en el Parque Tayrona donde se despertó esa pasión por los viajes que acompaña cada movimiento de mi vida. Me enamoré de él desde mi primera visita con mis amigos Alex, Tania, Mamá Katia y Chucho.
He tenido la fortuna de visitarlo ya en 6 ocasiones y en alguna de ellas tuve la oportunidad de conocer a una de las familias que gestiona (o gestionaba) un restaurante en playa cristal, muy cerca de la bahía de Neguanje. Esta maravillosa familia me acogió durante 4 días en compañía de mi amigas Diana (Colombiana), Giovanna (Colombiana) y Aldana (Argentina) y me contaron como desde hace tiempos, multiples entidades trataban de sacarlos del lugar. Me contaban como en alguna oportunidad, ignorando el hecho de que el Parque sea una reserva natural, un personaje llegó con unos supuestos títulos de propiedad y acompañado de la policía, a sacarlos a la fuerza derribando sus precarias construcciones y arremetiendo contra ellos violentamente. Me contaban que en esa ocasión tuvieron que batirse a palos con la policia para que no los sacaran del lugar al que han pertenecido toda su vida. Después de una batalla legal, para fortuna de esta familia y de todos los Colombianos, se concluyó que las escrituras no eran legítimas y no pudieron sacarlos de playa Cristal.
Lastimosamente el tema no terminó allí, pues según me contaban, poco después la policía empezó a limitar la cantidad de turistas que dejaban ir de Neguanje a Playa Cristal, reduciendo significativamente las posibilidades de ingreso de estas familiar que viven principalmente del turismo. Al final de la historia, esta familia no tuvo como más aferrarse a la tierra donde habían pasado toda su vida y tuvo que conformarse con negociar un precio digno por tu retirada.
Como este deben ser miles los casos de personas nativas que han tenido que salir de sus tierras para darle paso a las edificaciones que las multinacionales han tenido a bien hacer en el Parque.
En mi última visita, me encontré horrorizado con una planta electrica del tamaño de una volqueta y tan ruidosa como un tren, dispuesta justo al lado de Arrecifes, una de las zonas concesionadas a Aviatur.
Pero también está la otra cara de la moneda… personalmente, el lugar que más me gusta del Parque es el Cabo San Juan de Guía (creo que es allí donde quieren hacer el hotel) y me parece muy triste la forma en la que lo gestionan las personas que lo hacen (Con toda esta polémica me enteré de que también pertenece a la familia Dávila, famosos por otros escándalos en la región), cobrando cantidades de dinero exageradas por unos platos de comida mal hechos y mal servidos y por un camping y unos baños que a duras penas limpian en las mañanas.
Todo lo anterior para compartir con todos por qué me duele lo que está pasando, por que siento un miedo enorme de pensar que ese lugar que para mí es el mejor del mundo (después de mi casa) pueda convertirse en un resort de 7 estrellas.
Creo que todo esto tiene un lado positivo y es que ha traido a la luz pública el gran amor que muchos Colombianos tenemos por el Parque Tayrona y como exigimos que nuestra VOZ sea tenida en cuenta porque además de ser el hogar de muchas comunidades indígenas y nativas, también es parte del Patrimonio que los Colombianos le podemos (o podremos) mostrar a nuestros hijos.
MI PROPUESTA: Por qué no en vez de traer una multinacional extranjera para que monte un hotel de 7 estrellas, trabajamos con las comunidades locales para que ellas mismas puedan gestionar el Parque y mostrarle a nacionales y extranjeros todas las tradiciones que allí se pueden encontrar.
Ojalá que el proyecto del dichoso hotel no siga adelante, pero no sólo eso sino que las autoridades se den cuenta de que el Parque necesita atención. De una manera responsable y organizada se puede hacer de él un lugar sostenible, para que todos los ciudadanos del mundo podamos seguir disfrutando de tal maravilla.
Un abrazo
Luis


